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La huella en esquí de montaña

Por 23 noviembre, 2018 diciembre 18th, 2018 Sin comentarios

Cómo hacer una buena huella en travesía

Cómo hacer una buena traza o huella en esquí de travesía. Buena para ti y buena para los demás.

La traza en esquí de montaña, la huella… llámalo como quieras. Parece sencillo, pero en el esquí de montaña o travesía, muchas veces abriremos nuestra propia huella o traza, y, aunque en principio parezca una tontería, tiene mucha más importancia de lo que creemos. Especialmente si vamos en grupo.

Y tanto si vamos 2 amigos como si abrimos entre 10, la apertura de una buena huella en esquí de montaña es fundamental para muchos éxitos, entre ellos, la cima. Y hay muchos factores por los que deberíamos abrir una huella cómoda y fácil de seguir.

¿Por qué deberíamos cuidar nuestra huella? Motivos de peso para abrir una buena traza

Éxito

Una huella cómoda para seguir, bien pisada, que no nos agote ni a nosotros, ni a nuestros compañeros o al que viene detrás, que ha salido más tarde, incluso otro grupo, conseguirá que no malgastemos nuestras fuerzas en la ascensión. De este modo, tendremos los músculos más descansados (o mejor dicho, menos cansados) para el descenso.

En nuestro grupo puede haber personas con equipo más pesado, a los que les cuesta más hacer una vuelta maría, o que se fatigan antes subiendo una huella más empinada. Si somos solidarios y pensamos en los demás, la satisfacción será mayor y grupal, no individual.

He visto esquiadores que no han llegado a la cima por estar “reventados” gracias a seguir una mala traza.

Salud

Por ese mismo motivo, si nos agotamos siguiendo una mala traza, o agotamos a un compañero por el mismo motivo, dejando nuestros músculos al límite, será más probable tener una caída bajando, o bien tirones, calambres… y en consecuencia, tener una lesión, un percance o un accidente.

Cuantas más fuerzas ahorremos en la subida, mejor haremos el descenso.

Tiempo

No por abrir una huella más tendida vamos a llegar muchísimo más tarde a la cumbre o a nuestro objetivo. No te equivoques. Los que suban “a saco”, si no son competidores entrenando, tendrán que parar a coger aire y recuperarse, mientras que nosotros seguiremos a nuestra velocidad, lentos pero sin paradas por fatiga.

Siendo realistas, es posible que una mala traza (más empinada) haga que lleguemos un poco antes, pero el precio a pagar puede ser elevado.

Retirada

Otro importante motivo para realizar una buena traza: si la cosa se tuerce (mal tiempo, fallo o rotura del material, pérdida de visibilidad, lesión leve de un compañero o uno mismo…), haber abierto una huella cómoda para poder seguir en el descenso puede llegar a ser vital para regresar sanos y salvos al valle.

Una huella en esquí de montaña que nos permita bajar por ella, nos puede permitir descender incluso con las focas puestas si fuera necesario. Otra buena razón es la aparición por cambio brusco de tiempo de costra de rehielo. En ese caso, si nos vemos imposibilitados de descender por nieve costra, podemos usar la huella de subida.

Una huella muy empinada nos hará imposible poder descender esquiando por ella, ya que nos embalamos debido a su gran inclinación.

Económico

¿A que no os pagan por cada vuelta maría que hacéis? ¿entonces, por qué hacemos 15 vueltas maría en una pala cuando podríamos haber hecho 7? Si os pagan, nos callaremos, pero si no es así (que seguro que no lo es), una buena traza no consiste en hacer miles de vueltas maría. ¿Por qué? Porque cada vuelta maría ralentiza al grupo. Si el grupo es grande, produce paradas innecesarias.

Además, si algún componente del grupo no posee la técnica adecuada de vuelta maría, se va a cansar más y al final lo pagará (también lo hemos visto en vivo) con dolores, calambres o incluso lesiones. Esto se traduce en un descenso atroz debido a los dolores.

Social

Social por varios motivos que vamos a detallar. Si mientras abrimos huella llevamos un ritmo de ascenso en el que podemos ir charlando, ¡llegaremos al fin del mundo!, y además, conversaremos con nuestros compañeros.

Si vamos sofocados, sin poder respirar, teniendo que parar cada 5 minutos… no es una actividad tan gratificante (a menos que entrenemos para alguna carrera de esquí de montaña). Si administramos la inclinación de ascenso de manera que llevemos nuestro ritmo, podemos estar caminando y ascendiendo durante mucho tiempo sin tener que parar a respirar, lo que revierte en no hacer paradas innecesarias.

El otro motivo son los grupos posteriores (ya sea el mismo día o al día siguiente, si se puede seguir la huella una vez pasada la noche). Nos agradecerán el estupendo trabajo realizado, les habremos facilitado su ascensión y, no menos importante, quizás hagamos nuevos amigos.

La traza en esquí de travesía. Decálogo

Pautas para una buena huella, cómo hacer bien la traza en esquí de montaña

Abrir huella es una labor de equipo, que ha de servir para la óptima progresión del grupo, evitando que los componentes se fatiguen gratuitamente. Los esquiadores más fuertes se van relevando abriendo una traza única, cómoda y segura, adaptada a la calidad de la nieve, al relieve y al nivel del colectivo.

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¿Por qué hacer 8 vueltas maría cuando podemos hacer la subida en 2?
Apurando la vuelta mientras la pala lo permita
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Por supuesto, manda el relieve y la seguridad. En este caso no es posible hacer diagonales largas, porque, sencillamente, no hay sitio. Y además por evitar riesgos al estar encajonados, sí que convendría subir también con inclinación para salir cuanto antes del estrechamiento. Pero una vez fuera, volveríamos a hacer la huella «popular»
De nuevo. ¿Por qué tantas vueltas maría? ¿hay concurso? ¿Por qué la huella tan inclinada? La gente se agota. Esta subida fue un suplicio

1

El primero abre huella, el segundo la acondiciona y consolida. A partir del tercero la disfrutan. Es frecuente ver al primero agotado de abrir huella y por detrás escuchar: «pues yo voy de maravilla».
La «caja» debería ser de anchura cómoda para nuestras piernas. Aconsejable «picar» en los pasos difíciles, es decir, marcaremos huella (pisando con fuerza). en costra dura, pasos con mayor pendiente lateral, paso de cornisas o dunas, etc.

2

Debemos pisar la huella de forma que ha de estar orientada a alcanzar un objetivo visible (como un collado, un paso intermedio, un hombro, un cambio de relieve, una cumbre…).
A partir de ese objetivo que alcanzaremos, nos dispondremos a señalar otro nuevo como siguiente objetivo, y así sucesivamente.

3

Intentaremos en la medida de lo posible abrir una huella con una pendiente suave pero continua que nos permita mantener un buen ritmo de progresión.
Una huella que nos permita respirar, hablar, disfrutar. No estamos aquí para sufrir y, como hemos dicho, sufriendo menos bajaremos mucho mejor.

4

La mejor opción inicialmente para la traza es que deberemos buscar los fondos planos (fondo de valle), evitando las interminables y agotadoras medias laderas.
La idea principal es que deberemos primero ganar la distancia a nuestro objetivo (además avanzaremos más rápido), y después superar el desnivel en zigzag.

5

Evitaremos el exceso de vueltas maría en beneficio de las progresivas.
Aprovechad el ancho de las palas al máximo y evitar vueltas difíciles.
No nos pagan por vuelta maría, no desperdicies fuerza y tiempo en ellas. ¿Por qué hacer ocho si puedes hacerlo con dos?

6

Abriremos la traza adaptada al relieve del terreno, usando los rellanos para girar en progresivo si es posible. Gestionad la pendiente a vista y al tacto de los pies.
En caso de duda, elegid siempre el punto más bajo (evitará descensos incómodos). Si resulta que vamos demasiado bajos, siempre podemos hacer otra vuelta maría y seguir subiendo. Si vamos demasiado altos puede ser que tengamos que bajar o realizar algún paso expuesto, incómodo o difícil.

7

La traza en esquí de montaña ha de ser segura, alejada de zonas amenazadas por avalanchas y evitando pasos colgados o expuestos siempre que sea posible.
Ojo a cornisas y canales. Cuidado al pasar debajo de estos lugares. Cuidado con flanqueos expuestos a caída o precipicios. A evitar en la medida de lo posible.

8

En nieve dura, la huella (que no se ve porque no marcamos la nieve) es orientativa, ya que el agarre de las tablas puede ser muy distinto.
Además, en estos casos desaparece la figura del aperturista de huella, ya que a veces ni los esquís marcan la nieve (si está muy dura) y el esfuerzo de abrir huella desaparece. La traza en estos casos puede ser muy directa (con la foca plana) o muy suave (sólo con los cantos).

9

En protocolo de seguridad por peligro de avalanchas aumentaremos la distancia de separación (30m) para evitar la sobrecarga. Obviamente aplicaremos el resto de pautas a seguir en este tipo de protocolo.
Evitaremos pasar justo por debajo de convexidades. Pasaremos a zetas cortas para no estar mucho tiempo expuestos, y si podemos, pasaremos siempre por la parte más alta de una ladera inclinada y continua. Si no es posible progresar con esquís porque la pendiente es muy fuerte (por ejemplo, en corredores), subiremos a pie siguiendo la línea de máxima pendiente.

10

La huella en esquí de montaña es la cuerda guía para una eventual retirada. La podremos usar para un retorno seguro, por zona conocida y evitando muchos riesgos.
Por ello deberemos Evitar los subes y bajas en la medida de lo posible. Controlad o comprobad que no desaparezca por la ventisca (riesgo de pérdida o desorientación). En este caso podemos intentar pisar más fuerte y hacer la huella más profunda.

Recomendación estrella: SIEMPRE TRAZA POR EL LUGAR MÁS SEGURO. no hay ninguna razón para exponerse a una avalancha. Elegid SIEMPRE los elementos del terreno más seguros, evitando trampas, convexidades, zonas de fuerte pendiente, y especial atención al "tacto" de la nieve (placas de viento) en zonas de peligro.

Una buena huella se distingue porque no la sigue casi nadie

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