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La pendiente

Por 17 enero, 2020Sin comentarios

La pendiente

Factor invariable para la gestión del terreno

El enfoque más clásico a la gestión del peligro de aludes es el que lo aborda desde estos tres puntos de vista:

  • Condiciones (de la nieve, el peligro de aludes y la meteorología)
  • Terreno
  • Grupo

Está claro que hay más factores a tener en cuenta a la hora de juzgar la peligrosidad de una pendiente. Pero nos podemos centrar en uno de los principales, el causante de que las capas de nieve deslicen: la inclinación.

Se trata del factor más evidente y rápido de medir para poder gestionar correctamente el riesgo ante las avalanchas sobre el terreno. Estadísticamente se sabe que 3 de cada 4 avalanchas se producen en pendientes entre 34º y 45º.

Primero, el Boletín

El BPA (Boletín de Peligro de Aludes) nos ofrece valiosa información tanto del grado de peligro como en qué orientaciones y altitudes concretas. Con el Boletín (actualizado diariamente) y las observaciones que podamos realizar sobre el terreno, tendremos una ayuda inestimable para reducir el riesgo en la montaña.

Cómo medir la inclinación

Hay varios métodos para poder averiguar aproximadamente la inclinación de una pendiente.

Mapa

Una opción sería ir planificando la ruta según las condiciones que nos dé el Boletín, midiendo sobre un mapa las inclinaciones a través de la proximidad de las curvas de nivel. Para ello necesitamos un mapa y un escalímetro. Por ejemplo, en un mapa 1:25000 (el más frecuente en montaña), una separación entre curvas de 100 metros de desnivel de 7 mm, nos indicaría una pendiente aproximada de 30º. Cada mm menos de aproximación nos daría 5º más de inclinación, así, 6 mm nos darían unos 35º, 5 unos 40 y 4 unos 45º. Como veis no es muy práctico, pero puede servir.

La mejor opción es siempre medir sobre el terreno. Además es necesaria según las condiciones, porque la nieve puede cambiar mucho la inclinación de una ladera (ventisqueros, barrancos con mucha acumulación de nieve, etc). Y también porque tendremos que ir cambiando nuestro itinerario según lo que vayamos encontrando en el terreno.

Con la experiencia se puede ir aprendiendo a medir las pendientes a ojo, pero siempre será más fiable hacerlo con algún instrumento o método casero, como por ejemplo.

  • Inclinómetro incorporado en una brújula:  las brújulas profesionales suelen llevarlos incorporados.
  • Móvil: Sí, en efecto, hay APPs para móvil que además incorporan brújula.

Otros métodos

Obviamente, sabemos que una pendiente de una montaña no va a ser homogénea, ya que tendrá irregularidades y nunca será una pendiente perfecta, pero nos puede dar una idea de donde nos encontramos.

Los bastones

Podemos calcular también de forma aproximada la pendiente con los conocidos métodos de los bastones. Trigonometría pura. Podemos usar el método del triángulo rectángulo o bien el del triángulo isósceles.

Un bastón vertical, sobre la nieve, será un lado del triángulo. Los otros dos lados son la propia ladera y el otro bastón. Si el triángulo es isósceles, nos encontramos ante una ladera de 30º. Si la punta del bastón vertical se aleja de la huella del bastón sobre la nieve, cada 10cm estaremos 5º más inclinados.

Con el método del triángulo rectángulo, igualmente tendremos un bastón vertical sobre la nieve (para asegurar la verticalidad es mejor que un compañero nos indique) y colocamos otro horizontal en ángulo recto con el primero hasta que la punta del bastón toque la nieve. Si el mango del bastón horizontal llega a la mitad del bastón vertical, estamos a 30º. A partir de ahí, la pendiente aumentaría hasta 45º en el caso de que el bastón horizontal toque con la punta de arriba del bastón vertical.

Deberemos actuar en consecuencia

Con todo esto, para un grupo con poca experiencia o conocimiento del terreno o la nieve, una vez conocida aproximadamente la inclinación, podemos tomar como medida de prudencia el método de reducción elemental del riesgo (MRE, Werner Munter 3×3 Avalanchas):

Con peligro LIMITADO 2: evitar pendientes de más de 39º.

Con peligro NOTABLE 3 evitar pendientes de más de 34º.

Con peligro FUERTE 4: evitar pendientes de más de 30º.

Esto es un ejemplo general, y no se trata de forzar los límites y acercarse a ellos lo más posible, sino que debemos entender estos límites como zona límite que no deberíamos sobrepasar. Además siempre tened en cuenta que esto es sólo uno de los factores de riesgo en una ladera. Hay muchas más variables que pueden desencadenar una avalancha.

Esta sencilla regla de seguridad es una de las más básicas y además nos deja un buen margen para poder disfrutar en pendientes con peligro según el Boletín. Fuera de las pendientes consideradas críticas en el BPA (según orientaciones o altitud, por ejemplo) podemos considerar algo menos de riesgo.

Hemos tratado la inclinación como una referencia del terreno constante, y que además es lo más evidente, fácil de comprobar y uno de los factores que más condicionan la probabilidad de provocar una avalancha. Hay muchos más factores (repetimos) a tener en cuenta (recordad el triángulo). De todas formas, siempre que no haya por encima laderas peligrosas, deslizarse por terreno poco inclinado, es suficiente para reducir el riesgo y así no renunciar a una buena excursión.

La circulación en terreno exigente requiere la capacidad para reconocer y evitar el terreno de avalanchas. Además hay que saber interpretar bien el Boletín de Peligro de Aludes, tener la capacidad de llevar a cabo un rescate, conocimientos de primeros auxilios y experiencia en el trazado y gestión del grupo. Se recomienda haber realizado cursos de aludes antes de circular por este tipo de terreno, o contratar un guía profesional.

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