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Pico Brazato desde el Balneario de Panticosa

Por 28 febrero, 2019 marzo 6th, 2019 Sin comentarios
Desnivel: 1090m
Ascensión al Brazato con esquí de montaña

desde el Balneario de Panticosa

Entretenida y relativamente fácil ascensión a uno de los picos más habituales de la zona del Balneario de Panticosa. Pico con dos cumbres diferenciadas. La cima oriental es accesible en esquís, no así la otra. Comenzamos detrás del refugio Casa de Piedra, trazando las clásicas zetas del GR-11 para ganar el final del bosque. Nieve muy dura por la mañana que nos hace subir hasta el final del bosque sin calzar esquís (se va mejor caminando, incluso con algún resbalón). Vemos incluso huella de crampones.

Una vez calzados los esquís, casi a 2000m, seguimos hacia el ibón inferior de Brazatos, que cruzamos. Este deporte es tan alucinante que te permite caminar sobre las aguas de los lagos. Increíble. Seguimos ascendiendo laderas dirección sureste, y buscando las zonas más suaves para ir cogiendo altura. La nieve está muy cambiante. Incluso después de 20 días sin nevar, también encontramos nieve polvo en las laderas umbrías.

Aunque hay mucha nieve en el fondo de los valles, cuanto más ascendemos más se nota la falta de nieve. Así que tenemos que ir buscando zonas continuas para apurar al máximo la subida con esquís. Llegará un momento en el que descalzaremos para subir a pie. Algunos con crampones por la nieve y otros, con cuidado, por la roca.

Desde la cumbre vemos el Vignemale con una tremenda falta de nieve para ser febrero. Pero bueno, la semana que viene parece que llegan nuevas nevadas. Veremos cómo queda la cosa.

Ascendemos buenas palas de nieve sobre el ibón de Brazatos
La nieve en el descenso, tal y como vimos en la subida, muy cambiante.

El descenso lo haremos minimizando las remadas, o sea que en lugar de bajar por el mismo sitio, vamos a buscar el embalse de Brazato, que remaremos más o menos fácilmente (liberando taloneras incluso mejor), y de ahí al ibón inferior, que ya cruzamos en la subida, aunque en este caso lo pasamos en diagonal. En cada giro la nieve cambia, lo que pondrá nuestros sentidos alerta para no caer.

La aventura total la tendremos en el bosque final, cuya nieve está completamente irregular por las huellas de cientos de esquiadores después de tanto tiempo sin nevadas. Pero bueno, a cambio, gracias a este calor inusual de febrero, está transformando y es primavera, lo que hace que se lleve mejor el descenso de “bañeras”.

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