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El efecto del viento

Por 22 noviembre, 2019 Sin comentarios

El efecto del viento

(con o sin nevada)

A partir de hoy viernes se prevén nuevas nevadas en el pirineo acompañadas de fuertes vientos de Sur (y luego de Norte, para darle más emoción a la cosa).

Hay una frase muy célebre en el mundillo de la nieve y las avalanchas que dice “el viento es el arquitecto de las avalanchas”. ¿Qué significa esto? Pues que el viento influye sobre la nieve mientras cae (durante la nevada), pero también sobre la previamente depositada. Es decir, que si sopla viento aunque lleve varios días sin nevar, es lo mismo que si estuviera nevado con viento.

Con lo cual, existen 3 situaciones:

  • La nevada empieza sin viento, y luego comienza a soplar (viento durante la nevada)
  • Ha nevado hace unos días, y después empieza el episodio de viento
  • Nieva con viento, y durante el último tramo de la nevada el viento se calma

Las dos primeras situaciones son fácilmente reconocibles porque tenemos evidencias en la superficie. La última es más compleja.

Es relativamente fácil reconocer si el estrato superficial ha sido trabajado por el viento. Para ello tenemos que ser capaces de buscar indicios. Sin embargo, si estamos en la tercera situación comentada (al final de la nevada el viento se calma), la nieve recién caída cubre esos indicios.

Los signos de viento que podemos apreciar son, en general de la última actividad eólica, y pueden camuflar eventos precedentes. Además, grandes evidencias como cornisas pueden llevarnos a engaño y hacer una interpretación incorrecta del último episodio de viento. Estos signos de viento a los que nos referimos son las dunas (deposición), los sastrugis (erosión), las cornisas, las sombras de nieve detrás de elementos que sobresalen como rocas y árboles, la huella que tiene una profundidad irregular según avanzamos (a veces se hunde, a veces duro), las formas redondeadas, con aspecto blanco opaco y sonido hueco.

Para que la nieve sea transportada por el viento, influye mucho el tipo de cristal de nieve. Cuanto más fría sea la nieve y menos cohesionada esté, más suaves podrán ser los vientos para transportarla (velocidades de 15 km/h…. ¡una brisilla!).

Sin entrar en mucha discusión sobre los tipos de transporte, la cantidad de nieve transportada aumenta con la velocidad del viento. El transporte puede aumentar casi en 8 veces solo duplicando la velocidad del viento. La velocidad óptima en la que se produce un mayor transporte son los 40-70 km/h . Si la velocidad es mayor, aumenta la turbulencia y parte de la nieve, en vez de transportarse, se sublima.

Las placas de viento

Con velocidades bajas/moderadas, las masas de nieve depositadas a sotavento se sitúan junto a las crestas y collados; mientras que con vientos fuertes esas acumulaciones tienden a alejarse y depositarse a mitad o al pie de la ladera. Si los vientos son muy muy fuertes, se localizan en amplias zonas.

Para esta situación de placas de viento, no es necesario que haya un estrato débil, ya que los aludes de placa pueden desencadenarse porque no existe una buena unión entre la capa venteada y el estrato precedente (es lo que llamamos Interfaz).

Durante la semana pasada nevó con vientos de N y NW, y se formaron placas en orientaciones de sotavento (S y SE). Toda esta semana ha hecho bastante frío, y aunque estas placas se han ido estabilizando poco a poco, debemos tener en cuenta que el sol de noviembre calienta más bien poquito, y que ha hecho un frío que pela.

Hoy viernes vuelve a nevar, pero esta vez de S, con lo cual tendremos que esperar que las placas se formen en las orientaciones N (justo al revés de las que teníamos esta semana).

El sábado, el viento vuelve a girar de nuevo, a N y NW, formándose nuevas placas en S y SE.

(Esquema: «Avalanche Know-How», Günter Durner and Brian Farquharson)

(Esquema: «SNOW- AND AVAL ANCHE KNOWLEDGE – FREE SKIING»)

Así que tendremos placas en numerosas orientaciones, lo que unido a la ventisca y a la mala visibilidad, hará que no sea fácil ni evidente trazar evitando las placas.

Por último, tenemos que tener en cuenta que una cosa son los vientos dominantes (los que nos dice el modelo), pero luego, en cada valle el viento se canaliza de una forma, Y aunque tengamos vientos predominantes de N, en nuestra zona puede ser de S. No olvidéis tampoco los vientos cruzados, esos que soplan paralelos a las laderas erosionando las lomas y llenando las vaguadas y barrancos.

La buena noticia: si hay estaciones meteorológicas podemos saber de dónde ha soplado el viento. Si miramos a nuestro alrededor podemos ver numerosos signos de viento

La mala noticia: en el Pirineo casi siempre nieva con viento, de modo que las avalanchas de nieve venteada son uno de los peligros que siempre nos acecha.

La solución: entrena el ojo para que no se te escape ni un signo de viento. La clave es saber diferenciar estas evidencias sobre el terreno y actuar en consecuencia.

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