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La segunda nevada

Por 18 enero, 2019 enero 22nd, 2019 Sin comentarios

Situación tipo 1
“La segunda nevada”
(estrato débil persistente profundo)

Como comentamos hace un par de posts, vamos a ir viendo algunos conceptos que consideramos muy interesantes y sobre todo ÚTILES a la hora de hacer actividad en montaña invernal, en nuestro caso, sobre esquí de montaña.

Esta nueva entrada está basada sobre la situación tipo número 1, descrita ene l libro LAWINE de Rudi Mair y Patrick Nairz del servicio de prevención de avalanchas del Tirol Austriaco.

Si sabéis inglés, os recomiendo que compréis el libro porque es uno de los “imprescindibles” (https://www.tyroliaverlag.at/list?xid=25756015). Si vuestro nivel de inglés no es el que os gustaría, entonces un poquito de paciencia porque estamos trabajando en la traducción del libro. Esperemos que en breve esté publicado en español.

Al principio del invierno se observan avalanchas después de que se produzca la segunda nevada importante en cotas superiores a 2000m, zonas de umbría y laderas con fuerte pendiente.

Esto ocurre porque después de las primeras nevadas, suele seguir un periodo de estabilidad frío, con altas presiones y normalmente sin precipitación (este año está siendo clarísimo).

Esta situación es la perfecta, ideal y fantástica para la formación de nieve con muy poca cohesión en las laderas de umbría. Este tipo de nieve, al ser posteriormente cubierta por las nevadas de enero, formará un estrato débil persistente en la base del manto que dará guerra cuando quede enterrado y, si es muy persistente, también en la primavera.

Las avalanchas que ocurren al principio del invierno debido a este problema, suelen ser desencadenadas por los esquiadores ya que los lugares donde van a encontrar buena nieve en ese momento del año son precisamente las cotas medias y altas en laderas de umbría y con fuerte inclinación. El problema radica en que interpretamos que, como el manto es delgado, el peligro de avalanchas es bajo, cuando lo que ocurre es todo lo contrario.

Vamos a pensar un poco. Una persona de 70kg tira una placa formada en estas condiciones relativamente delgada (40 cm de espesor). Supongamos que esa placa es de 20 x 20 metros. Lo que a simple vista parece pequeño, realmente no lo es. Esa placa de 20 metros y 40cm de espesor, con una densidad de 200 kg/m3, implica que se ponen en movimiento de forma instantánea 32 tn de nieve. ¿A que ya no parece tan poco, eh? Es como si un camión lleno de nieve te embistiera.

Además, como indicábamos antes, si el estrato débil persistente es muy persistente (por ello se llaman así) y se empeña en no evolucionar a otro tipo de cristales con más cohesión, se queda quietecito esperando en la base del manto y vuelve a entrar en la partida de nuevo en primavera cuando ya nos hemos olvidado de él. En ese momento el manto poco a poco va perdiendo espesor, y el agua pasa a ser un elemento fundamental en la dinámica de los desencadenamientos. Se suma la nieve con poca cohesión y el agua con el resultado de avalancha casi segura.

¿Cómo reconocer este patrón?

El ingrediente fundamental para que tengamos este patrón de peligro es la formación del estrato débil persistente que después debe quedar enterrado.

Para que ese estrato se forme deberemos estar atentos a las primeras nevadas y la meteo posterior. Si tras las primeras nevadas que dejan un manto relativamente delgado, tenemos un periodo anticiclónico frío y seco, es de esperar que en las laderas de umbría a cotas medias y altas se forme este tipo de cristal de nieve. La “segunda nevada” importante que llegará normalmente a finales de diciembre o principios de enero,  cubrirá ese estrato. De modo que antes de que llegue esa nevada, deberemos tener claro todo lo que ha pasado antes. La parte positiva de todo esto, es que es fácil de reconocer el patrón meteo (nieve inicial + frio y seco posterior) y las zonas donde podemos encontrarlo (umbrías en cotas medias y altas).

Resumiendo:

Los estratos débiles persistentes y profundos tienden a formarse al inicio del inverno y están asociados a periodos de buen tiempo, fríos y estables que siguen a las primeras nevadas (manto delgado). Este tipo de estrato débil se forma en la parte superior del manto y también junto a las costras que quedan en superficie; por ejemplo, costras de sol, costras de lluvia. Estos estratos suelen ser muy finitos y con muy poca cohesión.

El peligro aparece cuando estos estratos quedan cubiertos por posteriores nevadas. Atención entonces a los lugares típicos de formación: cotas medias y altas en laderas de umbría.

No implica grandes avalanchas al principio de la temporada (no se mueve gran cantidad de nieve), pero es frecuente en el Pirineo.

Para los frikis que quieren saber más

¿Qué es lo que está ocurriendo en la nieve?

Para poder entender por qué un estrato débil persistente es un problema grande, hay que entender primero cómo funciona una placa. Una placa es un tipo de avalancha en la que una cantidad de nieve con cierta cohesión (placa) se rompe y fractura como si fuera una explosión por encima del estrato que tiene por debajo. En ese momento esa cantidad de nieve no está unida a nada, y comienza su viaje ladera abajo. Este tipo de avalanchas son las causantes del 95% de los accidentes por avalancha. Si tenemos en cuenta el tiempo, este tipo de avalancha ocurrirá sólo después de la primera nevada ya que se necesita cierto tiempo para que se forme el estrato débil sobre el que deslizará después la placa formada durante la segunda nevada.

Cuanto más suelto y poco cohesivo sea el estrato débil, peor se va a unir la nieve que se deposite por encima, y más fácil va a ser que se produzca la avalancha.

En este caso en concreto, al tener el manto poco espesor, se produce un fuerte metamorfismo constructivo en la nieve, y los cristales evolucionan de nieve reciente, a caras placas de superficie o escarcha en superficie.

Un ejemplo claro ocurrió en el inicio de la temporada 2016/17; cuando tras las nevadas de octubre y noviembre, desde el 1 de diciembre se instaló sobre nosotros un anticiclón frío y seco, con bajas temperaturas. Las noches frías y despejadas hicieron que en las umbrías se formasen grandes cristales con poca cohesión, mientras que las solanas quedaron sin nieve por efecto del sol. A partir del 9 de enero volvió a nevar, y empezaron los problemas de avalanchas en las umbrías, ya que la nueva nevada se depositó sobre ese estrato de nieve mu poco cohesiva.

Este patrón de peligro es el causante de que a principios del invierno suba el grado de peligro en el boletín a pesar de tener poca cantidad de nieve.

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