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Tendeñera desde Ripera con esquí de montaña

Por 11 enero, 2019 Sin comentarios
Las vistas de esta solitaria parte del Pirineo son inigualables
Pico Tendeñera con esquís

desde la Ripera (Panticosa)

Aún quedan reductos de nieve. Son esos lugares altos en los que el sol aún no ha trabajado lo suficiente como para llevarse la nieve. Lo que sí ha trabajado es el viento y el frío, resultando una nieve complicada y heterogénea, pero esquiable. Aprovechando que se puede pedir la llave de la barrera de la pista de La Ripera (Panticosa) con una módica fianza de 30€, nos dirigimos ahí.

La pista está en bastante buen estado hasta el primer refugio (refugio de la Ripera). A partir de ahí ya hay que conocer nuestro vehículo si queremos aventurarnos más allá. De cualquier forma, la pista está limpia antes de las rampas finales hacia el Verde, donde hay unas importantes placas de hielo.

Cruzamos el Río Ripera por donde podemos y nos dirigimos al antiguo sendero GR-11 que sube al Fajón de las Flores de Nieve, sobre la cascada del Salto de Tendeñera. Ahí el camino gira al oeste para ir paralelo al Barranco de Tendeñera. No podremos calzar los esquís hasta llegados al refugio, lo cual no está nada mal y en este caso es lo más habitual en esta ruta. Así que porteamos casi lo mismo que en cualquier otra ocasión.

En esta ocasión subiremos hasta el Collado de Tendeñera, paralelos al barranco, sin demasiados problemas a pesar de la falta de nieve. El día es frío (no hay sol) y arriba empieza a soplar el viento. Una vez en el collado giramos al sur para ir directos hacia el Pico Tendeñera.

El viento nos impide llegar a la cumbre
Muy buen descenso, casi desde la antecima

Pondremos crampones a unos 2600 en la pala anterior a la pala cimera, más que nada por la exposición a una caída y por seguridad, porque hay tramos de nieve dura. Dejaremos los esquís a unos 80 metros por debajo de la cumbre, resguardados en un ventisquero que usaremos para descender usando esa nieve segura rodeada de nieve helada. El paso está limpio, no tiene apenas nieve, pero el fuerte viento nos hace dudar y decidimos descender sin llegar a la cumbre «oficial». Total, ya hemos venido aquí una docena de veces, y el día no es espectacular (no nos ha dado el sol en ningún momento)

Vamos a por los esquís, y comenzamos el descenso buscando nieve venteada, como «islotes» entre la nieve dura. La pala donde pusimos crampones también la hacemos. La entrada da un poco de miedo por la inclinación y la nieve dura, pero usando los cantos y derrapando, conseguimos bajar la zona expuesta. A partir de ahí, disfrutamos de nieve de casi todo tipo, en general dura. Conseguimos llegar con esquís unos cientos de metros más allá del refugio, donde descalzamos y regresamos al coche. Un gran día para un gran pico.

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