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Preparar nuestro material de esquí de montaña

Por 15 noviembre, 2018 Sin comentarios

¡Llega la nieve!

Llega la nieve, como siempre, de repente, casi sin avisar. A veces antes de tiempo, y otras veces muy tarde. Aún tenemos el equipo guardado puede que desde la última salida, esta última primavera, apurando las últimas nieves, y sin revisar.

Casi todos hacemos lo mismo. Tal y como lo dejamos aquella última vez, lo cogemos hoy. Algunos incluso en las últimas salidas, con nieve muy pesada, regulamos las fijaciones un poco más fuerte porque saltaban en esos giros sobre nieve cemento fresco. Y así se quedaron los esquís.

Como los talleres casi cierran al compás de las estaciones, nos quedamos con esas rayas en el esquí, que volvemos a rememorar al sacar el equipo. “¡Oh, no!, ¡ya no me acordaba de que en este rayazo se veía la madera!” y siempre vemos la suela reseca y áspera.

Así que aquí estamos. Ha nevado de nuevo y sacamos el equipo. La emoción nos embarga, no podemos esperar y nos vamos al monte.

Ya no nos acordamos de la rutina de calzar botas, botines, esquís… pero en seguida nos vuelve todo a la memoria como si el anterior día de esquiada hubiera sido ayer.

Las focas pegan (o no). Las botas entran (o no). Al poco rato recordamos ese roce que nos hacía la bota… (“mierda!, tenía que haberlo termoformado la otra vez”), pero son sentimientos pasajeros. Lo importante es que estamos aquí, de nuevo, sobre la nieve y nuestros esquís. Foqueando, subiendo (nuevos músculos que hacemos trabajar, nuevos movimientos… la primera vuelta maría….) y deseando empezar a hacer los primeros giros. Y, por supuesto, esperando no rascar (otra vez) los esquís.

¿Pero qué es esto? La bota me chirría y parece que un pajarito me sigue y canta a cada paso que doy. El compañero me pregunta qué es ese ruido. “Soy yo” le digo. ¿El cierre de la bota estaba en la tercera o en segunda muesca? ¿Me ponía la lengüeta? Ah, no, que este modelo no tiene. ¿Y el velcro? ¿Iba encima o debajo? ¿Dónde puse las correas? ¡Pero si no llevo! Que me dijeron que ahora no se llevan.

Resumiendo

No os vamos a descubrir nada nuevo, ni revelar secretos que nadie sabía. Deberíamos poner a punto nuestro material.

En efecto. Como habremos guardado todo tal y como lo dejamos, conviene repasar un poco el material. Por ejemplo:

  • Repasar tornillos de fijaciones…. y botas (ya sabemos que algunos modelos de botas tienden a aflojar sus tornillos con el uso)
  • Engrasar el material (bisagras, fijaciones, muelles…) para que comience la marcha sin ruidos
  • Poner a punto la suela de los esquís: repasando esas pequeñas rayas y, sobre todo…
  • Encerar los esquís: aunque sea con cera fría o en spray, que tenemos gran variedad en el mercado
  • Tensar y pretensar las fijaciones
  • Afilar bien los cantos, no sólo para poder correr más (que no) sino para esquiar con más seguridad.
  • Lo mejor (recomendación) es consultar el manual del fabricante que DEBERÍAMOS HABER GUARDADO

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