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Termoformar tu botín en casa

Por 18 diciembre, 2018 Sin comentarios

Termoformar nuestros botines

Esa gran acción desconocida. Termoformar nuestro botín. Por pereza, pillarnos a desmano o no poder pagar el extra, dejamos que nuestro pie se adapte al botín, acto que suele fracasar.

En efecto. Aunque se supone que había botines que con tres o cuatro usos (según algún vendedor) se adaptaban solos, al final el pie es el que pierde, porque ni el botín se adapta, ni el pie. Así que comenzamos a sentir dolores insoportables en esas salidas de varias horas. Si, además, nos produce algún tipo de lesión (tipo «pelota» en la zona del roce), el dolor se agrava el día o días siguientes.

Y el caso es que no tenemos tiempo, o dinero, o no podemos ir a termoformar el botín a una tienda que, además, tenga el horno específico para estos menesteres.

Tenemos así la opción más popular: usar nuestro propio horno. Pero no sabemos la temperatura a la que debemos trabajar. ¿90º? ¿100º?. Son valores que los fabricantes guardan con recelo para que no les hagamos la jugarreta de hacerlo nosotros mismos. Además, está el miedo de «fundir» el botín dentro de nuestro horno. A ver quién cocina después.

Según algunas informaciones, en el horno deberemos precalentar el mismo a 90 – 115ºC y meter el botín unos 7 minutos. Tras esto, nos calzamos el botín, la bota de travesía, donde previamente habremos marcado en nuestro pie (con algodón y esparadrapo) los puntos «fuertes» y dolorosos del mismo.

Apretamos la bota (no a tope) y soportamos que se nos cueza el pie durante unos 10 minutos. Tras esa fatigosa y calurosa espera, se supone que el botín está termoformado. ¡OJO!, cada fabricante dirá (o debería facilitarnos) el tiempo, temperatura y tiempo de enfriamiento en nuestro pie, ya que puede cambiar la composición del botín según el proceso de fabricación.

Para evitar estos miedos y problemas, proponemos un remedio también casero, pero quizás menos agresivo y arriesgado que el del horno.

¿Qué solución?

Usaremos la típica bolsa de tela rellena de semillas alargada que usamos cuando nos duelen las cervicales o los riñones y nos damos calor tras calentarla en el microondas. También podemos fabricarnos una en casa con un calcetín y algún tipo de semilla o legumbre (arroz, por ejemplo).

La calentamos en el microondas, unos 10 minutos. En ese tiempo podemos preparar nuestro pie para la transformación del botín, colocando «bultos» donde queremos que el botín se agrande (zonas de rozadura) a base de gasas, algodón y esparadrapo. Tras marcar las zonas sometidas a tortura, nos ponemos un calcetín de los que usamos para ir a hacer travesía.

Ahora metemos la bolsa caliente dentro del botín (cuidado que quema). Intentamos que entre lo máximo posible dentro de todo el espacio interior del botín, que calentará en unos 10 minutos. Todo esto con la bota cerrada al mínimo (primer gancho) e intentando que la bolsa llegue a todo el interior del botín.

Hora de calzarse la bota

Sacamos la bolsa y rápidamente metemos nuestro pie

Quitamos la bolsa del interior del botín y comprobamos que está caliente todo su interior. Apretamos un poco más la bota para que el calor trabaje el botín donde le toque. Esperamos como mínimo 10 minutos aguantando el calorazo.

Una vez hecho esto, se supone que tenemos el botín termoformado y adaptado a nuestro pie. Repetiremos el proceso con el otro botín.

Con este sencillo método es bastante probable que consigamos resultados satisfactorios.

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